Incidentes en el último adiós de Samanta

Los Ríos.- El llanto, las piedras, el gas lacrimógeno y los reclamos fueron la tónica en torno al sepelio de Samanta Sandoya Santillán, de 19 años, quien misteriosamente pereció cerca de la medianoche del viernes pasado, luego de haber alumbrado a su segundo hijo.

Pasadas las 14:00 el cuerpo de joven madre fue sacado desde su vivienda situada en el sector Voluntad de Dios 1, rumbo al Cementerio General de Babahoyo.

Sin embargo, de camino al sitio donde yacen los restos de Sandoya, los asistentes al funeral pasaron por la Gobernación de Los Ríos. Allí, con carteles y pancartas exigían que se haga justicia respecto a la muerte de la ciudadana, pues ellos consideran que su deceso se dio producto de una inadecuada pericia médica.

Antecedente

Adriana Heredia, señaló que su nuera murió por una negligencia, debido a que la joven llegó al Hospital el viernes a las 03:00 con dolores de parto. A las 16:00 ya la habrían ingresado al quirófano.

Para las 19:00, ante la incertidumbre de no tener noticias, los familiares ingresaron para ver qué pasaba con la joven y se encontraron que supuestamente estaba desangrándose, debido a un parto normal, al que según los familiares, la joven no estaba preparada.

Posteriormente fue trasladada hasta una casa de salud de Guayaquil para que pueda ser estabilizada. Sin embargo, a los pocos minutos se confirmó su deceso. “Le dije al médico que mi hija no podía dar a luz normal porque ella ya le habían hecho una cesárea, pero él me dijo que sí podía. Le pusieron sueros e inyecciones para que dilate”, dijo Rasa Sandoya.

Detalles

Tras el diálogo con el gobernador de Los Ríos, Camilo Salinas, este se comprometió a dar el acompañamiento a los familiares de la víctima, así como dar seguimiento a la denuncia solicitando a su vez el informe al MSP. “No voy a permitir que quede en la impunidad. Vamos a acompañar en todo”, señaló Salinas.

Luego de ese corto diálogo, los familiares, amigos y allegados de Sandoya continuaron de camino al panteón, pero al pasar por el Hospital, se encontraron con que esta casa de salud estaba acordonada de uniformados.

Enardecidos, varios de los asistentes del sepelio empezaron a lanzar piedras y demás objetos contundentes sobre el hospital, provocando la rotura de varios vidrios. Las personas corrían para todas las direcciones mientras que los gendarmes, al mismo tiempo que se cubrían de las rocas y reprimían a los protestantes con gas lacrimógeno. Una persona fue retenida por la Policía, pero la turba se lo arrebató.

Luego de varios minutos de incidentes, el cuerpo de la joven fue llevado hasta el Cementerio, donde fue sepultada en medio del dolor y la impotencia de los familiares. (I) La Hora

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