La cárcel espera a Ramiro González, exministro de Correa

Ramiro González es uno de los 16 funcionarios del gobierno de Rafael Correa que está prófugo. Es acusado de tráfico de influencias. El juicio está suspendido. La esposa del exfuncionario enfrenta un juicio aparte.

A un año 10 meses y 16 días de haber culminado funciones, el expresidente de la República Rafael Correa y su gobierno aún siguen siendo noticia, pero por los actos de corrupción. Mientras a la Fiscalía siguen llegando denuncias, en los tribunales de justicia avanzan algunos juicios y  otros se encuentran suspendidos.

Uno de estos últimos es el iniciado en contra del expresidente del Consejo Directivo del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) y exministro de Industrias del régimen anterior, Ramiro González Jaramillo. Es procesado por tráfico de influencias, delito sancionado con privación de la libertad de entre tres y cinco años, según el artículo 285 del Código Orgánico Integral Penal (COIP). El otro proceso, por presunta defraudación tributaria, no pasó de la fase de investigación en la Fiscalía.

Los hechos

Los 28 años de vida pública en los que Ramiro González desempeñó varias y altas funciones (ver infografía), fueron truncados la madrugada del 18 de agosto de 2017.

Ese día la Fiscalía y la Policía realizaron allanamientos simultáneos desde las 03:00, en Quito, Puerto Quito y Esmeraldas, donde el exfuncionario tenía propiedades.

En la capital, los uniformados ingresaron al departamento del extitular del IESS ubicado en la avenida González Suárez. El exministro no se encontraba en este lugar, a diferencia de su esposa Carmen Gaybor, quien sí fue detenida. Cuando los allanamientos continuaban, el entonces ministro del Interior, César Navas, señaló que Ramiro González habría sido alertado y que eso permitió su fuga.

Por ello pidió que se indagara a “todas las personas e instituciones involucradas para ver si existió una filtración de información”. En tanto, las autoridades comunicaron a todas las unidades policiales del país para que rastrearan al exministro.

Cerca de las 11:00, el fiscal general, Carlos Baca, confirmó que durante las indagaciones se detectó que “varias propiedades” estaban a nombre de la esposa de González. Según los reportes del extitular del IESS en el Servicio de Rentas Internas (SRI), desde 2009 el exministro pagó $ 3.614,74 de impuesto a la salida de divisas. Mientras que en 2012 pagó de impuesto a la renta $ 14.005.

Ese fue el valor más alto en los últimos 17 años. A su vez, las investigaciones de la Fiscalía dan cuenta de que entre 2012 y 2016 González recibió acreditaciones por $ 2,2 millones. Pero solo habría justificado $ 391.168. Es decir, no habría declarado la recepción de $ 1,8 millones.

Según el Fiscal, el expresidente del IESS era indagado por presunta defraudación tributaria y su esposa por posible enriquecimiento privado no justificado.  Desde ese 18 de agosto, a ocho días de que cumpliera 59 años, González se encuentra prófugo y han pasado un año ocho meses y 21 días de su desaparición.

El proceso legal

En base a la indagación de la Fiscalía, el 12 de diciembre de 2017 se emitió la orden de prisión contra González por el delito de tráfico de influencias. El 28 de marzo de 2018, la Fiscalía emitió dictamen acusatorio contra el exministro y siete personas más, pero en su fallo la jueza Paola Campaña sobreseyó y ordenó el levantamiento de las medidas cautelares que pesaban contra cuatro de ellos.

El 23 de abril de 2018, el juicio contra el expresidente del directorio del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), por su presunta participación en el delito, quedó en suspenso para él, no así para los otros tres procesados. La razón es que “se encuentra en calidad de prófugo”, informó la jueza de Garantías Penales. Precisó que hasta ahí se puede llegar, por su condición de prófugo.

El exfuncionario, quien ya se encuentra en la lista de los más buscados en Ecuador, fue visto cenando en un restaurante de Lima el 10 de agosto de 2018, de acuerdo con una fotografía que circuló en redes sociales.

Ese día presuntamente se encontraba en el restaurante Isolina, en el sector de Barranco, uno de los más pudientes de Lima. Según testigos, uno de los ecuatorianos que lo identificó se acercó a reclamarle, pero González no respondió, se levantó y se fue. (I) El Telégrafo

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