Obsesión amorosa acabó con la vida de una mujer

Aquella frase: “sino eres mía no serás para nadie” fue aplicada brutalmente la mañana de ayer por un iracundo sujeto, contra quien hasta hace unos meses era su apreciado amor.

El cuerpo de la víctima fue encontrado desangrándose en una escalera de un segundo piso en un edificio ubicado en la calle Décima entre June Guzmán de Cortes y 12 de Octubre. Centro del cantón  Quevedo.

El hallazgo lo hizo Gabriel Cárdenas quien había ido hasta el domicilio de su madre para almorzar pero al lograr subir unos cuantos escalones fue recibido por un charco de sangre. Al avanzar un poco más su sorpresa fue terrible. Su madre estaba muerta.

Sospechan del ex

En medio de su desesperación bajó para pedirle ayuda a unos vecinos quienes llamaron a la Policía. En cuestión de minutos la zona fue acordonada y se llenó de curiosos.

Katerine Cárdenas, hija de la víctima, le contó a la Policía que sospechaba de la expareja de su madre, José Ramón Z., con quien la había visto en la mañana conversando en la parte de afuera del edificio, cuando se dirigía a su trabajo.

Esto hizo que de inmediato la fotografía del principal sospechoso empezara a circular en las redes sociales. Los operativos policiales se intensificaron.

Las cámaras de vigilancia de la zona fueron analizadas con la finalidad de confirmar que José Ramón era el responsable como lo afirmaba la familia de la víctima.

Un domicilio en la parroquia San Carlos (Quevedo) fue allanado ya que según testigos, allí lo habían visto pero cuando llegaron, ya estaba vacía.

Celos mortales

En medio del levantamiento del cadáver de Belkys Yunan Zárate Moreira, de 49 años, sus hijos lamentaban se haya involucrado sentimentalmente con quien ahora sería su verdugo.

La Policía hizo el levantamiento de varios indicios relacionados con el asesinato.De acuerdo con los afectados, la pareja se había separado hace un mes por los constantes maltratos que sufría; sin embargo, el hombre guardaba las esperanzas de regresar.

Vecinos de la víctima dijeron no haber escuchado nada por lo que no tuvieron la oportunidad de ayudarla. El corte que le quitó la vida fue propinado a la altura del cuello. (I) La Hora

 

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