‘Cada noche, mi nieto de 13 años me pregunta si su madre ya apareció’, dijo Madre de María Belén Bernal

La única certeza que tengo es que María Belén entró a la Escuela Superior de Policía, el 11 de septiembre, y hasta ahora no aparece. Han pasado más de 10 días y aún no sé dónde está mi hija. Mi vida ha cambiado por completo y ahora solo me centro en encontrarla.

Todos los días me levanto a las 05:00, pues debo alistar todo para que mi nieto, de 13 años, vaya al colegio. Mientras su abuelo lo lleva a clases, yo voy a la Fiscalía a revisar el expediente de la desa­parición. Trato de pensar con cabeza fría qué más puedo hacer, quién más me puede ayudar.

Luego me voy a los sitios donde están los equipos de búsqueda y acompaño a los agentes en esas labores. Solo quiero encontrarla.

Regreso a casa a las 20:30 o 21:00. Cada noche mi nieto se acerca y me pregunta: ‘¿Dónde está mi mamá? ¿Supiste algo de mi mami?’ Y yo, con lágrimas, le respondo que aún no sé nada.

Vida normal

El principal sospechoso de la desaparición de mi hija es su esposo. Ellos estuvieron casados desde 2017 y tenían un matrimonio normal. Vivían en el valle de Los Chillos. Cada uno trabajaba y criaban a mi nieto. Era la vida de una familia normal. Mi hija nunca me contó que la hubiese agredido. Tampoco noté cambios de actitud en ella. Al contrario, dos o tres veces por semana, María Belén venía a casa a traerle medicinas y golosinas a su abuela, que tiene cáncer. Siempre estaba pendiente de nosotras.

Cuando ella venía a visitarme era muy cariñosa. Me abrazaba, veíamos películas, me invitaba a comer helado y era muy detallista conmigo. Recuerdo que hace tres semanas me regaló un libro que se llama ‘¿Cómo ser feliz?’ Ahora me pregunto cómo ser feliz en estos momentos que desconozco su paradero.

‘Le di la bendición’

Recuerdo con claridad la última vez que abracé a mi hija. Hace ocho días, María Belén, su esposo y su suegra vinieron a mi casa y almorzamos juntos. Conversamos y nos reímos. Luego, antes de irse me dio un abrazo, un beso y yo le di la bendición. No entiendo cómo todo cambió.

La última vez que hablé con ella por teléfono fue el sábado 10 de septiembre. Me dijo que no podría venir a visitarme porque le dolía la garganta y no quería contagiarnos. Le dije no hay problema y que nos veríamos otro día. Pero el domingo nunca llamó.

El lunes 12 de septiembre, a las 14:30, recibí una llamada del esposo de mi hija. Él me contó que tuvieron una discusión y me preguntó si María Belén estaba conmigo. Le dije que no.

Él me contó que la noche del domingo 11 de septiembre pelearon. Él aseguró que, mientras regresaban a casa, mi hija se bajó del auto en la avenida Simón Bolívar y se embarcó en un taxi.

Me alarmé y le dije que debemos ir a poner una denuncia. Al inicio, él me dijo que no era necesario, porque ella pronto aparecería. Yo le dije al esposo de mi hija que no, que era necesario poner la denuncia en ese momento.

Luego me explicó que estaba trabajando y que se desocupaba a las 17:30. Entonces, llamé a la Escuela Superior de Policía y solicité a su superior un permiso para que él pueda ir a poner la denuncia de la desaparición de mi niña.

Este 21 de septiembre de 2022 es el plantón

Familiares y amigos de María Belén Bernal realizarán hoy, a las 16:00, una marcha para exigir a la Policía Nacional que le devuelvan a su hija. El punto de encuentro será en los exteriores del Ministerio de Agricultura. El objetivo es marchar hasta la Comandancia de Policía, ubicada en el norte de Quito.

La Policía asegura que no descansará hasta encontrar a Bernal y que su caso no quedará en la impunidad. También, la institución asegura que actúan con transparencia y que no hay espíritu de cuerpo en este caso.(I)

Fuente: El Comercio

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